Description: Video de www.elmundo.esAlgunas cosas comienzan bien, todo rueda perfecto, como la seda, y parece que siempre será así. Pero, en un momento, sin saber por qué, todo se tuerce. Eso ha ocurrido hoy en Pamplona.Los toros del Marqués de Domecq salieron muy arropados por la manada, en un inicio de carrera impecable, muy veloz y sin incidentes. Hasta que uno de los toros negros, de nombre 'Universal', herrado con el número 69, muy astifino, decidió que eso no era lo suyo, que haría la guerra por su cuenta. Y se lanzó al lado derecho del vallado a la altura de la calle Mercaderes, donde atropelló hasta a cuatro corredores de una sola vez. A partir de ahí, el encierro vivió un drama.La manada siguió rauda hacia la plaza, ya con un toro menos. La carrera fue muy rápida, intensa. En Estafeta, los toros arrollaron en varias ocasiones a corredores a los que les costaba aguantar el ritmo de la carrera y a otros que no acertaban en el momento de apartarse de la cara del toro. También a muchos que, simplemente, no se percataban de la cercanía de las astas.Momento del encierro. (Foto: EFE)Hubo buenas carreras, muy al gusto de los corredores experimentados: la manada corrió disgregada casi toda la recta, con uno o dos toros, dependiendo del momento, encabezando la marcha, lo que daba más oportunidades para lucirse. El ritmo sólo bajó levemente en el tramo de la Telefónica, donde hubo más mozos arrollados, en su mayoría encunados entre las astas, sin sufrir cornadas. El cronómetro certificó las cualidades atléticas de los del Marqués de Domecq: dos minutos escasos hasta entrar en toriles.Pero el peligro seguía en la calle. El peligro se llamaba 'Universal', que desde la Plaza del Ayuntamiento repartió estopa a diestro y siniestro. Primero fue en el lado derecho del vallado, donde corneó al menos a un corredor. Inmediatamente se fue a la parte izquierda para arrollar a otros cuatro mozos que veían pasar la carrera.Al paso encaró ya el resto del recorrido y se fijó en todo y en todos, acordándose de lo que dejaba atrás. Aquí, la labor de los pastores fue fundamental y muy arriesgada sobre el brillante pavimento pamplonés. En la calle de la Estafeta no sólo los corredores sufrieron las acometidas de este toro. Un hombre de pelo cano que veía pasar el encierro desde la acera se confió y sufrió la embestida del toro suelto: el golpe contra el suelo fue impresionante.A continuación, el astado buscó de nuevo a otro joven que se refugiaba en el quicio de un portal y lo empitonó de muy mala manera: giró sobre el pitón prendido por el tórax. E incluso lo buscó después en el suelo.Pocos corredores, relativamente, tiraban del toro hacia la plaza, con un riesgo extremadamente alto: cada arrancada del toro del Marqués de Domecq tenía un sentido y una intención: la cogida. Hubo más: en los vallados de la Telefónica, donde otro muchacho fue corneado en una pierna.La entrada en la plaza se produjo a los seis minutos del inicio del encierro, cuatro después de que lo hicieran sus compañeros de camada.