Televaldepeñas Agustín Mora da en el clavo
"¿Que por qué son tan orgullosos los valdepeñeros? Yo no soy de Valdepeñas, yo sólo llevo aquí 22 años porque tuve que traer a mi hija a estudiar a las Agustinas." --Conde de Villa Elsa.El orgullo justificado no es malo, es un catalizador de logros y por eso tenemos valdepeñeros ilustres. Ser orgulloso no es malo, excepto si no tiene correspondencia con la realidad. Si el orgullo está basado en exageraciones o fantasías, resulta ridículo y perjudica. Pero peor es que el orgullo justifique el desprecio a los demás, eso es soberbia. No tiene razón de ser que los valdepeñeros se quejen del desprecio de algunos madrileños por considerarles pueblerinos y después tengan esa misma actitud con las poblaciones vecinas. Eso resulta extraño y feo. ¿Por qué faltarle el respeto a los tomelloseros? ¿Porque el gobierno regional les concede menos infraestructuras? Pues a pesar de sus excasas infraestructuras son los que más aportan a la región con sus impuestos porque tienen una renta per cápita superior. Y la forma de agradecer las ayudas regionales es sentirse superior a las poblaciones vecinas. Lo del orgullo colectivo es complicado. Por ejemplo, puedo estar orgulloso de La Galana pero eso no justifica que sea un orgulloso por vivir en la misma población de La Galana porque no le llego ni a los pies.Lo más triste de todo es que haya personas demasiado inteligentes que aprovechen esa personalidad valdepeñera para ilusionarles con exageraciones, fantasías y adulaciones, para al final cobrarles 6.000 € al mes, por ejemplo.El posible orgullo de los atletas valdepeñeros y de otros triunfadores valdepeñeros está justificado sobradamente. María Eugenia Moya si quisiera también podría estar muy orgullosa de sí misma, motivos no le faltan.